25.6.09

Historia triste de un gato holandes



Lo vi en lo alto de un árbol, como en las caricaturas. Como siempre lo primero que paso por mi mente fue fotografiarlo...



Casi no podía verlo, la rama era gorda y apenas dejaba ver su carita asomada y temerosa, yo emocionada y él sin moverse...




De pronto se arrastró aferrado a lo largo de la rama, se veía muy perturbado, no cerraba el hocico y parecía desorientado, apenas podía respirar...




Empezó a tambalearse, no sabía qué hacer... ni él ni yo.




Sus garritas parecían no ser lo suficientemente fuertes para sujetarse a la rama, pero lo intentaba mucho... ese instinto de supervivencia que nunca nos abandona...




y cayó... muy rápido...




muy fuerte.

Y se quedó ahí, convulsionando... sin pararse. De pronto el escenario se había tornado triste y no podía evitar llorar.

Y mi cámara... mi cámara dejó de hacer fotos.

10.6.09